Marosa di Giorgio
"El duraznero"
El duraznero floreció en la noche. Sus flores eran rosadas, como mejillas de niña. El viento las mecía suavemente, y ellas se dejaban mecer, felices. Yo me acerqué y respiré su perfume. Era un perfume dulce, embriagador. Me quedé allí, bajo el duraznero, hasta que amaneció. Y cuando el sol salió, las flores se cerraron, tímidas. Pero en el aire quedó flotando su perfume, su perfume de duraznero.