"El hermano ausente en la cena de Pascua"
La mesa está puesta, la familia reunida, brilla la luz suave de la lámpara amiga, y en el aire flota un rumor de oraciones, un vago perfume de manjares y vino. Falta un sitio, hermano, en la mesa pascual, falta tu presencia, tu voz, tu alegría, falta tu mirada de niño bueno y santo, tu risa argentina, tu bondad infinita. ¿Dónde estás, hermano, en esta noche santa? ¿Dónde estás, querido, en esta noche buena? ¿Por qué no respondes a nuestro amor que clama? ¿Por qué no nos miras con tu mirada buena? La mesa está triste, la familia callada, la luz de la lámpara parece apagarse, y en el aire flota un rumor de tristeza, un vago perfume de lágrimas y angustia. ¡Hermano, hermanito, ven a nuestra mesa! ¡Ven a nuestra cena, ven a nuestro lado! ¡Ven a compartir nuestro pan y nuestro vino, nuestro amor de siempre, nuestro amor sagrado!