"El guardián del hielo"
Mi padre era el guardián del hielo. En la bodega de la hacienda había un cuarto frío, muy frío, con bloques de hielo envueltos en aserrín. Mi padre los vendía a las familias ricas. Yo lo acompañaba a veces. Me gustaba ver cómo el hielo brillaba en la oscuridad como un pedazo de luna caído. Un día mi padre me dijo: "Toca el hielo, pero rápido. Si tardas, el hielo te quema." Toqué el hielo. Era verdad. El frío quemaba como el fuego. Ahora, muchos años después, cuando alguien habla de mi padre, siento ese mismo frío que quema en la memoria.