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José Watanabe

Memoria identidad naturaleza cotidianidad mestizaje cultural

Biografía

José Watanabe Varas fue un destacado poeta peruano de ascendencia japonesa, considerado una de las voces más importantes de la poesía latinoamericana contemporánea. Nació en Laredo, Trujillo, y creció en un entorno rural que marcaría profundamente su obra. Su poesía se caracteriza por una precisión lingüística excepcional, donde combina la herencia cultural japonesa con la tradición poética peruana, creando un lenguaje austero pero profundamente evocador. Watanabe trabajó también como guionista de cine y documentales, lo que influyó en su estilo visual y narrativo. Su obra explora la memoria personal y colectiva, la relación del ser humano con la naturaleza, y la búsqueda de identidad en un contexto de mestizaje cultural. Falleció en Lima a los 61 años, dejando una obra poética que continúa siendo referencia fundamental en la literatura hispanoamericana.

Poemas de José

"Línea de flotación"

El mar tiene una línea de flotación. Allí donde el agua se detiene y empieza el aire. Mi cuerpo también tiene una línea de flotación. Allí donde la piel se detiene y empieza el mundo. A veces, en la playa, me acuesto boca arriba y dejo que el agua me levante. Siento cómo mi línea de flotación se hace una con la del mar. Por un momento soy puro equilibrio: ni totalmente en el agua, ni totalmente en el aire. Luego vuelvo a la orilla, pero algo de ese equilibrio se queda conmigo. Algo de esa línea perfecta entre dos elementos que no se mezclan pero se tocan.

"El guardián del hielo"

Mi padre era el guardián del hielo. En la bodega de la hacienda había un cuarto frío, muy frío, con bloques de hielo envueltos en aserrín. Mi padre los vendía a las familias ricas. Yo lo acompañaba a veces. Me gustaba ver cómo el hielo brillaba en la oscuridad como un pedazo de luna caído. Un día mi padre me dijo: "Toca el hielo, pero rápido. Si tardas, el hielo te quema." Toqué el hielo. Era verdad. El frío quemaba como el fuego. Ahora, muchos años después, cuando alguien habla de mi padre, siento ese mismo frío que quema en la memoria.

"Piedra negra"

Encontré una piedra negra en el camino. La levanté. Era pesada y lisa. La llevé a casa. La puse en mi escritorio. Ahora, cuando escribo, la piedra negra me mira. A veces pienso que la piedra negra también escribe. Escribe con su peso, con su silencio. Yo escribo con palabras. La piedra escribe con lo que le falta: con su oscuridad, con su imposibilidad de ser otra cosa. Los dos escribimos sobre lo mismo: sobre el tiempo que nos ha traído aquí juntos, en este cuarto, mirándonos.

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