"Piedra negra"
Encontré una piedra negra en el camino. La levanté. Era pesada y lisa. La llevé a casa. La puse en mi escritorio. Ahora, cuando escribo, la piedra negra me mira. A veces pienso que la piedra negra también escribe. Escribe con su peso, con su silencio. Yo escribo con palabras. La piedra escribe con lo que le falta: con su oscuridad, con su imposibilidad de ser otra cosa. Los dos escribimos sobre lo mismo: sobre el tiempo que nos ha traído aquí juntos, en este cuarto, mirándonos.