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Poemas

Un catálogo de piezas inmortales

Gustavo Adolfo Bécquer

"Rima LIII (Volverán las oscuras golondrinas)"

Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres... ¡esas... no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día... ¡esas... no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido... desengáñate, ¡así... no te querrán!

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Julia de Burgos

"Río Grande de Loíza"

Río Grande de Loíza!... Alárgate en mis espíritus y déjame una gota de tu agua en mis palabras, para que yo también pueda ser un río, un río que retorne a tu caudal gigante en busca de la fuente que te robó la muerte. Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo. Río Grande de Loíza!... Mi manantial, mi río desde la infancia mía. Mi recreo, mi sueño, mi amante desvelado, mi amante más profundo, mi amante más amado, mi amante más amado. Río Grande de Loíza!... Río grande. Hombre río. Hombre que te desnudas en mis versos de espuma, hombre que te recuestas en mi lecho de arena y me besas el alma con tus besos de espuma. Río Grande de Loíza!... Río grande. Hombre río. El único hombre que me ha besado en el alma. El único hombre que me ha mecido en el sueño. El hombre río que me ha amado como a una niña. Río Grande de Loíza!... Río grande. Hombre río. Que cuando yo me muera quiero que me des muerte. Que me entierren en tu lecho cuando yo me haya muerto, con un poco de arena y un poco de tu cielo. Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.

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Salomé Ureña

"Ruinas"

Entre escombros y hierbas, donde anida el silencio, y el viento sus quejas lleva con triste acento, yergue sus muros una iglesia antigua, que el tiempo ha respetado. Sus arcos medio rotos, sus bóvedas hundidas, sus altares sin culto, sus naves desiertas, son como un monumento de siglos que pasaron. Allí donde el fervor de las plegarias subió en otro tiempo al cielo, donde el incienso aromó el ambiente y el órgano lanzó su majestuoso acento, sólo se oye el graznido de las aves y el susurro del viento. ¡Templo de Dios! tus piedras venerables son mudos testigos de la fe de los hombres, de su amor, de sus guerras, de sus vicios; y al contemplarte, el alma se entristece pensando en lo que ha sido y en lo que hoy somos.

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Vicente Aleixandre

"Se querían"

Se querían. Sabedlo. Se querían con un amor que aún no se sabe si es el más grande porque viene de lejos, de antes de la luz, del primer sonido. Se querían como se quieren las cosas que no se tocan: el aire, el horizonte. Se querían con un amor que no tenía cuerpo, que no tenía alma. Se querían con un amor de hojas, de raíces, de pájaros, de piedras. Se querían con un amor de perro abandonado, de niño hambriento. Se querían con un amor que no espera nada, que no pide nada, que no tiene nada. Se querían.

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Nicolás Guillén

"Sensemayá"

¡Mayombe-bombe-mayombé! ¡Mayombe-bombe-mayombé! ¡Mayombe-bombe-mayombé! La culebra tiene los ojos de vidrio; la culebra viene y se enreda en un palo; con sus ojos de vidrio, en un palo, con sus ojos de vidrio. La culebra camina sin patas; la culebra se esconde en la yerba; caminando se esconde en la yerba, caminando sin patas. ¡Mayombe-bombe-mayombé! ¡Mayombe-bombe-mayombé! ¡Mayombe-bombe-mayombé! Tú le das con el hacha, y se muere: ¡dale ya! ¡No le des con el pie, que te muerde, no le des con el pie, que se va! Sensemayá, la culebra... Sensemayá. Sensemayá, con sus ojos... Sensemayá. Sensemayá, con su lengua... Sensemayá. Sensemayá, con su boca... Sensemayá. ¡Mayombe-bombe-mayombé! Sensemayá, la culebra... ¡Mayombe-bombe-mayombé! Sensemayá, no se mueve... ¡Mayombe-bombe-mayombé! Sensemayá, la culebra... ¡Mayombe-bombe-mayombé! Sensemayá, se murió...

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