POEMIX.ES

Poemas

Un catálogo de piezas inmortales

Vicente Huidobro

"Nocturno"

La noche está estrellada, Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos. El viento de la noche gira en el cielo Y canta. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. La noche está estrellada, Y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, Y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, Y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

17 lecturas Ver poema →

Manuel Acuña

"Nocturno a Rosario"

Pues bien, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, al fin en mi pasión. Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han vuelto horas las largas noches mías, y que estoy tan cansado de tanto padecer. Que no sé ya del mundo ni del amor la historia, que sólo sé que te quiero y que por ti me muero; que sólo sé que hace tiempo que vivo en la memoria y en el pecho llevo un volcán por dentro. Y quiero confesarte que estoy muy aburrido, que esta noche me acuerdo de ti con más fervor; que en vano he procurado tener otro cariño, que es inútil, que todo me parece horror. Y quiero confesarte que en esta noche triste no sé lo que me pasa, ni lo que estoy pensando; que sólo sé que tengo una pena muy grande, y que tú no me quieres, y que te estoy amando.

22 lecturas Ver poema →

Xavier Villaurrutia

"Nocturno de los ángeles"

Los ángeles, como nubes, flotan en el aire frío. Los ángeles, como nubes, son blancos, son puros, son lívidos. Los ángeles, como nubes, pasan, se alejan, se pierden. Los ángeles, como nubes, son tristes, son dulces, son lívidos. Los ángeles, como nubes, no tienen cuerpo, no tienen alma. Los ángeles, como nubes, son sólo una forma del aire. Los ángeles, como nubes, son el sueño de otros ángeles. Los ángeles, como nubes, son el vacío, son el frío.

16 lecturas Ver poema →

Octavio Paz

"Nocturno de San Ildefonso"

Vuelvo a los viejos muros de mi escuela, a las piedras gastadas por los siglos, a los patios sombríos y las aulas silenciosas, vacías. Aquí aprendí las primeras letras, aquí creció mi cuerpo entre murmullos de agua en los patios, rumor de hojas, canto de pájaros en las mañanas. Todo está igual: las mismas ventanas que dan al mismo cielo, los mismos árboles, el mismo aire que entra por las rejas. Y sin embargo, todo ha cambiado. Yo no soy el que fui. Los años pasan, pasan los años y nos dejan huellas, sombras, recuerdos. Aquí estuve, aquí fui, aquí pensé por primera vez en el mundo, en la vida, en la muerte. Aquí tuve amigos, aquí amé, aquí sufrí. Todo ha pasado. Todo sigue aquí. Las piedras, los árboles, el silencio. Y yo, que vuelvo, soy un extraño.

17 lecturas Ver poema →

Gloria Fuertes

"Nota biográfica"

Cuando me nombraron poeta, me puse tan colorada que aún me están dando brochazos por la cara grana y roja. Yo no soy más que una mujer —eso sí, bien plantá—, que barre, friega, cocina, cuida a los niños, zurce... ¡y escribe! Me gusta el cine, el teatro, la música, la pintura, la gente, los animales, las plantas, las cosas todas. Me gusta todo lo bueno y detesto lo mezquino. Me gusta la gente alegre y odio a los amargados. Me gusta la paz, la guerra me pone enferma y triste. Me gusta la libertad y la justicia me gusta. Me gusta mucho la vida y la muerte me da miedo. Me gusta el pan y la sal, me gusta el vino y el agua. Me gusta todo lo nuestro y lo ajeno cuando es bueno. Me gusta todo lo limpio y lo sucio me da asco. Me gusta todo lo claro y lo oscuro me da miedo. Me gusta todo lo justo y lo injusto me da rabia. Me gusta todo lo libre y lo atado me da pena. Me gusta todo lo alto y lo bajo me da angustia. Me gusta todo lo ancho y lo estrecho me da claustro. Me gusta todo lo nuevo y lo viejo cuando es bueno. Me gusta todo lo sano y lo enfermo me da lástima. Me gusta todo lo justo y lo torcido me da risa. Me gusta todo lo humano y lo inhumano me da miedo. Me gusta todo lo nuestro y lo ajeno cuando es bueno.

10 lecturas Ver poema →

Juan Gelman

"Noticias"

me acuerdo de vos en esta tarde lluviosa y en la lluvia misma y en el nombre de la lluvia y en lo que la lluvia quita y pone y quita y en el árbol que crece a pesar de la lluvia y en el pájaro que vuela a pesar de la lluvia y en el niño que juega a pesar de la lluvia y en el hombre que trabaja a pesar de la lluvia y en la mujer que ama a pesar de la lluvia y en la muerte que llega a pesar de la lluvia y en la vida que sigue a pesar de la lluvia y en vos que estás lejos a pesar de la lluvia y en mí que te recuerdo a pesar de la lluvia

10 lecturas Ver poema →

José Coronel Urtecho

"Oda a Rubén Darío"

Rubén Darío, gran cisne, en tu lago de sueños nadabas entre lirios y estrellas, tu canto fue un relámpago en la noche de América, un trueno que despertó a los poetas dormidos. En tu verso fluía la sangre de los siglos, la savia de la tierra, el viento de los mares, eras el arquitecto de catedrales verbales, el alquimista que transformaba el barro en oro. Hoy tu sombra protege los jardines del idioma, tu nombre es una lámpara en la oscuridad, Rubén Darío, padre, maestro y compañero, tu legado es un río que nunca dejará de correr.

10 lecturas Ver poema →

Juan L. Ortiz

"Oda al río Paraná"

Río ancho y poderoso, padre de aguas, que vienes del norte con tu carga de sueños, trayendo en tu corriente historias lejanas y secretos de tierras que no conocemos. Tu cinta plateada bajo el sol del estío, tu furia en los temporales de invierno, tu calma en las mañanas de rocío, tu voz que habla a los hombres desde lo eterno. En tu vientre profundo viven memorias de pueblos que pasaron, de amores y dolores, llevas en tu viaje todas las historias de estos campos verdes, de estos interiores. Río que me enseñaste a mirar el tiempo, a escuchar el latido de la tierra madre, a encontrar en tu espejo, claro y sereno, la verdad que perdura más allá del aire. Sigue tu camino hacia el mar lejano, que yo aquí me quedo, en tu orilla fiel, oyendo tu canto, viejo y soberano, siendo por tu gracia un poco más de él.

10 lecturas Ver poema →

Pablo Neruda

"Oda al tomate"

La calle se llenó de tomates, mediodía, verano, la luz se parte en dos mitades de tomate, corre por las calles el jugo. En diciembre se desata el tomate, invade las cocinas, entra por los almuerzos, se sienta reposado en los aparadores, entre los vasos, las mantequilleras, los saleros azules. Tiene luz propia, majestad benigna. Debemos, por desgracia, asassinarlo: se hunde el cuchillo en su pulpa viviente, es una roja viscera, un sol fresco, profundo, inagotable, llena las ensaladas de Chile, se casa alegremente con la clara cebolla, y para celebrarlo se deja caer aceite, esencial de olivo, su fragancia, salta, las especias lo acrecientan, se deshace en la garganta como la misma manzana que abandonó el paraíso. Pero en la mesa, en el centro de verano, el tomate, astro de tierra, estrella repetida y fecunda, nos muestra sus circunvoluciones, sus canales, la insigne plenitud y la abundancia sin hueso, sin coraza, sin escamas ni espinas, nos entrega el regalo de su color fogoso y la totalidad de su frescura.

23 lecturas Ver poema →
Enlace copiado al portapapeles