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Poemas

Un catálogo de piezas inmortales

Yolanda Bedregal

"Oración del alfarero"

Señor, yo no sé hacer milagros sólo sé amasar el barro con mis manos. Tomo la tierra humilde de mi valle la mezclo con agua de lluvia antigua y la vuelvo entre mis dedos creadores. No pido que esta arcana se convierta en oro ni que brille con luz de pedrería. Sólo quiero que guarde en su curvatura el calor de mis palmas campesinas el sudor de mi frente trabajadora. Que cuando la meta al fuego purificador no se quiebre con ruido de derrota. Que resista la prueba del horno ardiente y salga fortalecida, tersa, rota tan sólo por donde debe estar rota. Que pueda contener agua fresca para el sediento que llegue a mi puerta. O aceite para la lámpara humilde que alumbra la noche de mi huerta. Señor, yo no sé hacer maravillas sólo sé dar forma a tu tierra bendita. Haz que cada cántaro que modelo lleve dentro la gota infinita del río secreto de tu poesía.

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Ernesto Cardenal

"Oración por Marilyn Monroe"

Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe aunque ese no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar) y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje sin su Agente de Prensa sin fotógrafos y sin firmar autógrafos sola como un astronauta frente a la noche espacial. Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Time) ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras. Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno pero también algo más que eso… Las luces de ese cartel no se apaguen, las luces de las oficinas de los Agentes de Publicidad, luces de la ilusión que iluminan los rostros. Ella fue encontrada muerta en su cama con la mano en el teléfono. Y los detectives no supieron a quién iba a llamar. Era como un animal acorralado que quiere escapar del cazador Y no pudo huir sino hacia adentro, quizá en la habitación infantil que Tú le tenías preparada. O tal vez desde el principio no esperaba a nadie sino a Ti. Que toda la abundancia de la vida, su misterio, su dolor, su felicidad, su absurdidad no fuesen más que Ella y Tú, Señor. Que así sea.

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Thiago de Mello

"Os estatutos do homem"

A los hombres de la tierra, los de piel morena, los de piel roja, los de piel negra, los de piel amarilla, a los que sufren y mueren de hambre, a los que trabajan y son explotados, a los que luchan por la vida, a los que aman y construyen, a los que sueñan y creen en el hombre. Artículo I. Queda decretado que ahora vale la verdad, que ahora vale la vida, y que de manos dadas, trabajaremos todos por la vida verdadera. Artículo II. Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo. Artículo III. Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deben permanecer, el día entero, abiertas para el verde donde crece la esperanza. Artículo IV. Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo. Parágrafo único. El hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño. Artículo V. Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio y las armas de la palabra. El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre. Artículo VI. Queda establecido, durante diez siglos, el tiempo soñado por el profeta Isaías, y el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo gusto de aurora. Artículo VII. Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad, y la alegría será una bandera generosa desplegada para siempre en el alma del pueblo. Artículo VIII. Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama y saber que es el agua que da a la planta el milagro de la flor. Artículo IX. Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Pero que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura. Artículo X. Queda permitido a cualquier persona, a cualquier hora de la vida, el uso del traje blanco. Artículo XI. Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana. Artículo XII. Queda decretado que nada será obligatorio ni prohibido, todo será permitido, inclusive jugar con los rinocerontes y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa. Parágrafo único. Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor. Artículo XIII. Queda decretado que el dinero tendrá que desaparecer, no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras. Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó. Artículo final. Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas. A partir de este instante la libertad será algo vivo y transparente como un fuego o un río, y su morada será siempre el corazón del hombre.

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José Kozer

"Padre"

Padre que regresas cada día de tu trabajo con las manos vacías, con los bolsillos llenos de aire, con los ojos llenos de sueño, padre que te sientas a la mesa y no hablas, que miras el plato como si fuera un mapa de países que nunca visitaremos, padre que en la noche roncas como un motor cansado, que sueñas con números y deudas, con paredes que se caen, padre que eres un árbol sin hojas en medio del invierno, que das sombra a nadie, que te meces en el viento del olvido, padre que un día te fuiste y no volviste, que dejaste un saco colgado en la percha, un reloj que ya no da la hora, padre que ahora eres este poema, estas palabras que escribo para que no te vayas del todo, para que alguien te recuerde.

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José Agustín Goytisolo

"Palabras para Julia"

Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada te sentirás perdida o sola tal vez querrás no haber nacido. Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto que es un asunto desgraciado. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. La vida es bella, ya verás como a pesar de los pesares tendrás amor, tendrás amigos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es es el único que tenemos. Te digo lo que he aprendido nada más: la vida es bella, la vida es bella, ya verás.

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José Emilio Pacheco

"Para que yo me llame Ángel González"

Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fertiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de la carne recorriendo los siglos y los mares, y la profunda genealogía del hueso. Para que un día, por fin, yo me llame Ángel González, fue necesario que se unieran los átomos, las fibras, los minerales líquidos, los gases, y el azar o el designio los juntara. Para que yo me llame Ángel González, para que yo camine por la tierra, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo.

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Pedro Salinas

"Para vivir no quiero"

Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres! Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; no te quiero así, disfrazada de otra, siempre te miro. Yo no te quiero más que desnuda y sin fechas: que te quiero, te quiero, como se quiere a nadie. Y cuando estés conmigo, no importa dónde estemos, que no haya más que un sitio: el sitio donde estamos. Y cuando estés conmigo, no importa lo que digas, que no haya más que un tiempo: el tiempo que nos dice. Y cuando estés conmigo, no importa lo que pienses, que no haya más que un alma: el alma que nos piensa.

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Aurora Luque

"Partenón"

No es el mármol lo que perdura sino el hueco que deja el cuerpo ausente, la curva que una cadera dibuja en el aire, el vacío que acentúa la presencia de lo que ya no siente. No son los dioses los que aquí habitan sino el rastro de un beso en la columna, la sombra de un deseo que palpita en la piedra, la huella que delimita el amor que en silencio importuna. El Partenón es solo una metáfora del abrazo que el tiempo desmorona: lo que queda no es la forma sonora sino el eco de una piel que aún llora en la grieta más honda y más madrona.

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