Miguel Hernández
"Nanas de la cebolla"
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te traigo la luna cuando es preciso. Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma al oírte, la guerra se oxide. Tómate la luna cuando es preciso. Tómate la luna cuando es preciso. Luna y cebolla: tú no sabes nada. Y has aprendido, hijo, a reír con los ojos. Mientras tú ríes, la cebolla se quema, y el hambre, dorada.