Ramón López Velarde
"La suave patria"
Patria, tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
y tu cielo las garzas en desliz
y el relámpago verde de los loros.
El Niño Dios te escrituró un establo
y los veneros de petróleo el diablo.
Con todo eres la expresión del sueño
como el ropaje de la virgen prieta
de sol, que en la pitahaya se interna
y el sueño que se deshace en el empeño.
Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
a la giraldilla, fija en la veleta
del ingenio, con aire de gaceta.
Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito,
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.
Inacabable alacena de provincias,
Patria, te doy de tu dicha la clave:
se siempre igual, fiel a tu espejo diario;
quincuagésima de tus hijas, labia
purpúrea en el estanque del vocablo,
y ve en cada espejismo
un hermano.
Y sepa, si me muero sin patente,
que he vivido a la altura del pretérito.
Suave Patria, tu vales por el río
de las virtudes de tu mujerío.
Tus hijas, como tribus nómadas,
con la leche en la lumbre de la mirada,
y los niños, de tan hombres, ya con bigotes,
y el mar entre sus ojos, náufragos.
Suave Patria, tu casa todavía
es tan grande, que el tren va por la vía
o silbando en el páramo, o en los patios
jugando a los encantos, los muchachos.
En tu capital, a veces, sosegada,
la muchedumbre es áspera y dorada,
y en tu provincia, de veinte en veinte,
la raza es como el aire, contingente.
Suave Patria, en tu torre de madera
la campana relojera
dice la hora santa, la oración,
el ángelus, que echa a vuelo las palomas.
Tu imagen, el Palacio Nacional,
con tu águila, se ciñe en el pedestal
de la historia, y es bella, porque es suya,
y porque es la mirada de la tuya.
Suave Patria, tu territorio sueña
en amplios lagos, en sierras de leyenda,
en llano generoso, en risco enhiesto,
y en románticos pájaros en vuelo.
Te amo, ciudad de los palacios caídos,
águila altiva, limo de mis ríos.
Suave Patria, tu vales por el río
de las virtudes de tu mujerío.