"La suave patria"
Patria, tu superficie es el maíz, tus minas el palacio del Rey de Oros, y tu cielo las garzas en desliz y el relámpago verde de los loros. El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo. Con todo eres la expresión del sueño como el ropaje de la virgen prieta de sol, que en la pitahaya se interna y el sueño que se deshace en el empeño. Yo que sólo canté de la exquisita partitura del íntimo decoro, alzo la voz a la mitad del foro a la manera del tenor que imita a la giraldilla, fija en la veleta del ingenio, con aire de gaceta. Suave Patria: te amo no cual mito, sino por tu verdad de pan bendito, como a niña que asoma por la reja con la blusa corrida hasta la oreja y la falda bajada hasta el huesito. Inacabable alacena de provincias, Patria, te doy de tu dicha la clave: se siempre igual, fiel a tu espejo diario; quincuagésima de tus hijas, labia purpúrea en el estanque del vocablo, y ve en cada espejismo un hermano. Y sepa, si me muero sin patente, que he vivido a la altura del pretérito. Suave Patria, tu vales por el río de las virtudes de tu mujerío. Tus hijas, como tribus nómadas, con la leche en la lumbre de la mirada, y los niños, de tan hombres, ya con bigotes, y el mar entre sus ojos, náufragos. Suave Patria, tu casa todavía es tan grande, que el tren va por la vía o silbando en el páramo, o en los patios jugando a los encantos, los muchachos. En tu capital, a veces, sosegada, la muchedumbre es áspera y dorada, y en tu provincia, de veinte en veinte, la raza es como el aire, contingente. Suave Patria, en tu torre de madera la campana relojera dice la hora santa, la oración, el ángelus, que echa a vuelo las palomas. Tu imagen, el Palacio Nacional, con tu águila, se ciñe en el pedestal de la historia, y es bella, porque es suya, y porque es la mirada de la tuya. Suave Patria, tu territorio sueña en amplios lagos, en sierras de leyenda, en llano generoso, en risco enhiesto, y en románticos pájaros en vuelo. Te amo, ciudad de los palacios caídos, águila altiva, limo de mis ríos. Suave Patria, tu vales por el río de las virtudes de tu mujerío.