POEMIX.ES

Poemas

Un catálogo de piezas inmortales

José Ángel Valente

"Luz más luz"

Luz más luz. Luz sobre luz. Luz de la luz. Luz de lo que no tiene luz. Luz de lo que no es. Luz de lo que nunca será. Luz de lo que nunca ha sido. Luz de lo que no puede ser. Luz de lo que no existe. Luz de lo que no tiene nombre. Luz de lo que no tiene forma. Luz de lo que no tiene límite. Luz de lo que no tiene fin. Luz de lo que no tiene principio. Luz de lo que no tiene causa. Luz de lo que no tiene efecto. Luz de lo que no tiene tiempo. Luz de lo que no tiene espacio. Luz de lo que no tiene materia. Luz de lo que no tiene espíritu. Luz de lo que no tiene ser. Luz de lo que no tiene no ser. Luz de lo que no tiene nada. Luz de lo que no tiene todo. Luz de lo que no tiene luz.

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Francisco Umbral

"Madrid, verso suelto"

Madrid es un poema sin rima, un soneto de asfalto y prisa, donde la noche escribe sus versos con luces de neón y brisa. Sus calles son estrofas largas que se pierden en la mañana, sus plazas son metáforas vivas que la gente camina y gana. Yo soy una coma en tu texto, un punto y aparte en tu historia, un adverbio de tiempo viejo que repite tu misma memoria. Madrid, capital del desvelo, donde sueños y humo se mezclan, y en cada esquina nace un cielo que las farolas destrozan.

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Thiago de Mello

"Madrugada amazônica"

A madrugada amazônica é um pássaro molhado que sacode as asas sobre a floresta. É um silêncio verde que desce das árvores para beber no rio. É um cheiro de terra que se levanta da noite como uma prece. É um rumor de folhas que conversam com o vento sobre coisas antigas. É um clarão que nasce do fundo da escuridão como uma flor que abre. A madrugada amazônica é um milagre cotidiano que ninguém explica mas todos esperam.

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Luis Palés Matos

"Majestad negra"

Por la encendida calle antillana va Tembandumba de la Quimbamba. —Rumba, macumba, candombe, bámbula— entre dos filas de negras caras. Ante ella un congo—gongo y maraca— ritma una conga bomba que bamba. Un alma prieta, hecha de azúcar, ¡Tembandumba de la Quimbamba! Caderas como nubes, senos como espumas, y un rumor de mar en la andadura. ¡Oh, Tembandumba, negra y sabrosa, con tu ritmo de selva y de espuma! La sangre antillana en ti se resume, en tu piel de ébano, en tu cintura. ¡Tembandumba de la Quimbamba, reina de la isla de la negrura!

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Pedro Lemebel

"Manifiesto (Hablo por mi diferencia)"

No soy Pasolini pidiendo explicaciones No soy Ginsberg expulsado de Cuba No soy un marica disfrazado de poeta No necesito disfraz Aquí está mi cara Hablo por mi diferencia Defiendo lo que soy Y no soy tan raro Me apesta la injusticia Y sospecho de esta cueca democrática Pero no me hable del proletariado Porque ser pobre y maricón es peor Hay que ser ácido para soportarlo Es darle un rodeo a los machitos de la esquina Es un padre que te odia Porque al hijo se le dobló la patita Es tener una madre de manos callosas Y un hermano que se avergüenza Pero aquí estoy Con todos mis hierros Con mi cara de luna Con mis zapatos rotos Con mi eterna mala educación Aquí estoy Reclamando mi sitio En esta mesa de los que sobran De los que nunca fuimos invitados A la fiesta de la cultura oficial Aquí estoy Aunque me duela Aunque me maten Aquí estoy Hablo por mi diferencia Y desde ella Les juro que nunca me callaré.

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César Vallejo

"Masa"

Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron dos y repitiéronle: «¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando: «¡Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Le rodearon millones de individuos, con un ruego común: «¡Quédate, hermano!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Entonces, todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar...

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Rosario Castellanos

"Meditación en el umbral"

No es el amor quien muere, somos nosotros quienes pasamos. Como pasa la nube, como pasa el dolor, como todo pasa. No es el amor quien muere, somos nosotros quienes cambiamos. Como cambia la hoja, como cambia el viento, como todo cambia. No es el amor quien muere, somos nosotros quienes olvidamos. Como olvida la tierra, como olvida el mar, como todo olvida. Y sin embargo, algo queda: un nombre, un gesto, una mirada. Algo que no se borra, algo que no se va. Algo que duele todavía cuando todo ha pasado ya.

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Aurora Luque

"Mediterráneo"

Azul sobre azul, el mar se desnuda bajo el sol que lo dora como a un dios antiguo. En su vientre de sal duermen las naves rotas y los besos que el viento se llevó sin remedio. Aquí, donde Ulises perdió la brújula y Safo encontró el verso que ilumina la noche, el agua cuenta historias de amantes y de puertos, de islas que son versos en el mapa del sueño. Mediterráneo, cuna de olivos y de mitos, en tu orilla me quedo a escuchar el latido de un mundo que nace y muere en cada ola, mientras la luz se bebe la sombra de los barcos y en la arena escribimos, con dedos de espuma, el poema que el tiempo borrará mañana.

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Leopoldo María Panero

"Mi cerebro"

Mi cerebro es una rosa de pétalos eléctricos que se abre en la noche como un ojo sangriento. Mi cerebro es un jardín de sueños alucinados que crecen entre ruinas de antiguas esperanzas. Mi cerebro es un pájaro con alas de cristal que vuela hacia el abismo de su propia locura. Mi cerebro es un espejo que refleja el vacío y en él me contemplo, desnudo y sin memoria. Mi cerebro es una herida que nunca cicatriza, un manantial de sombras, un río de agonía. Mi cerebro es la cárcel donde habita mi alma y desde cuyos barrotes contemplo la vida. Mi cerebro es un libro escrito con veneno, un poema maldito, un grito en la tiniebla. Mi cerebro soy yo, este que os habla ahora, este que se deshace en palabras de niebla.

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