José Kozer
Biografía
Poemas de José
"De donde"
De donde vengo no hay más que polvo y fotografías amarillentas, calles con nombres que han cambiado, casas donde ya no vive nadie, un río que se secó, una plaza donde los pájaros no cantan. De donde vengo el tiempo se detuvo en 1959, en un puerto lleno de maletas y despedidas, en un barco que nunca llegó. De donde vengo mi padre aún es joven y mi madre sonríe en un retrato ovalado, ambos mirando hacia un futuro que para ellos fue solo otro país, otro idioma, otro invierno. De donde vengo las palabras tienen sabor a sal y a distancia, se pegan al paladar como caramelo rancio, como promesas rotas. Y sin embargo, de donde vengo sigo viniendo cada día, con esta lengua que es mi única patria, con esta tinta que es el mapa del territorio que nunca pisaré.
"Y así"
Y así, con esta lluvia menuda que cae sobre el tejado, con este frío que se cuela por las rendijas de la ventana, con este silencio que crece como musgo en las paredes, escribo tu nombre en el aire, lo borro con la respiración, lo vuelvo a escribir en el vidrio empañado, en la página en blanco. Y así, con estas manos que ya no reconocen el tacto de tu piel, con estos ojos que buscan en cada sombra tu perfil perdido, con esta boca que repite sílabas que ya no significan nada, construyo un castillo de palabras donde no puedes habitar, una jaula de versos donde no logro encerrar tu memoria. Y así, día tras día, letra tras letra, hasta que el poema se convierta en la casa vacía donde ambos vivimos alguna vez.
"Padre"
Padre que regresas cada día de tu trabajo con las manos vacías, con los bolsillos llenos de aire, con los ojos llenos de sueño, padre que te sientas a la mesa y no hablas, que miras el plato como si fuera un mapa de países que nunca visitaremos, padre que en la noche roncas como un motor cansado, que sueñas con números y deudas, con paredes que se caen, padre que eres un árbol sin hojas en medio del invierno, que das sombra a nadie, que te meces en el viento del olvido, padre que un día te fuiste y no volviste, que dejaste un saco colgado en la percha, un reloj que ya no da la hora, padre que ahora eres este poema, estas palabras que escribo para que no te vayas del todo, para que alguien te recuerde.