"De donde"
De donde vengo no hay más que polvo y fotografías amarillentas, calles con nombres que han cambiado, casas donde ya no vive nadie, un río que se secó, una plaza donde los pájaros no cantan. De donde vengo el tiempo se detuvo en 1959, en un puerto lleno de maletas y despedidas, en un barco que nunca llegó. De donde vengo mi padre aún es joven y mi madre sonríe en un retrato ovalado, ambos mirando hacia un futuro que para ellos fue solo otro país, otro idioma, otro invierno. De donde vengo las palabras tienen sabor a sal y a distancia, se pegan al paladar como caramelo rancio, como promesas rotas. Y sin embargo, de donde vengo sigo viniendo cada día, con esta lengua que es mi única patria, con esta tinta que es el mapa del territorio que nunca pisaré.