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Poemas

Un catálogo de piezas inmortales

Abraham Valdelomar

"Confiteor"

Señor, yo te confieso que he amado mucho, que he amado con locura, con frenesí, con calma, que he amado como aman los pájaros del aire, como aman las olas, como ama la llama. He amado la hermosura en todas sus formas, la hermosura del cuerpo, la hermosura del alma, la hermosura del cielo, la hermosura del mar, la hermosura del verso, la hermosura del alba. He amado el ideal con fe de apóstol, he amado la verdad con ardor de sectario, he amado la justicia con furia de profeta, he amado la bondad con celo de santuario. Y ahora, Señor, vengo a tus pies postrado, con el alma cansada, con el corazón roto, a decirte que todo mi amor ha sido vano, que todo mi cariño ha sido solo un lodo. Señor, ten piedad de este pobre amante, de este soñador loco, de este poeta insano, que amó tanto la vida y que ahora la aborrece, que amó tanto la luz y que ahora ama en vano.

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Sor Juana Inés de la Cruz

"Detente, sombra de mi bien esquivo"

Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bellísima ilusión por quien yo muero, dulce ficción por quien penosa vivo. Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego fugitivo? Mas blasonar no puedes, satisfecho, de que triunfa de mí tu tiranía: que aunque dejas burlado el lazo estrecho que tu forma fantástica ceñía, poco importa burlar brazos y pecho si te labra prisión mi fantasía.

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Federico García Lorca

"La casada infiel"

Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.

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Vicente Huidobro

"Nocturno"

La noche está estrellada, Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos. El viento de la noche gira en el cielo Y canta. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. La noche está estrellada, Y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, Y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, Y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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