Luis Antonio de Villena
Biografía
Poemas de Luis
"Elegía en un jardín abandonado"
El jardín duerme bajo la luna llena. Las estatuas desnudas, cubiertas de musgo, guardan secretos de amores antiguos. La fuente seca canta una elegía. Por los senderos crece la maleza, tapizando de verde el mármol roto. El tiempo, ese escultor silencioso, ha borrado los rostros, suavizado los gestos. Aquí, entre ruinas y flores mustias, recuerdo tus caricias, tus palabras, aquel verano eterno que creímos que nunca acabaría. Pero todo acaba. El jardín duerme, y yo con él. Soñamos con dioses que se fueron, con ninfas que huyeron al bosque, con faunos que olvidaron su risa. Mañana el sol iluminará esta decadencia hermosa, esta ruina que es espejo de todo lo que fuimos y de todo lo que, inevitablemente, seremos.
"Cuerpo deseado"
Tu cuerpo es un poema escrito en piel, un territorio de sombras y de luces, un mapa donde busco sin descanso el nombre secreto de la dicha. Tus muslos son columnas que sostienen el templo efímero de este instante, tus labios un relámpago en la noche, tus ojos dos abismos sin fondo. Te deseo con furia y con ternura, con la avidez del que ha conocido el hambre y con el miedo del que sabe que toda posesión es un adiós. Tu cuerpo, sí, tu cuerpo deseado, es la única verdad en este mundo de mentiras y olvidos. En tu carne encuentro la razón de mi existir.
"Himno a la juventud que se fue"
La juventud se fue. Ya no regresa. Quedan los ojos que la vieron irse, las manos que tocaron su hermosura, el eco de su risa en la penumbra. Queda el recuerdo, sí, pero no basta. La juventud se fue. Y con ella todo: el fuego de la sangre en las venas, el ansia de vivir sin medida. Ahora solo queda este vacío, este silencio que lo inunda todo, esta nostalgia de lo que no vuelve, esta certeza de que todo acaba. La juventud se fue. Y yo me quedo mirando al horizonte, esperando que algo, quizás un soplo, un destello, me devuelva por un instante el esplendor de lo que ya no existe.