Leopoldo Panero
Biografía
Poemas de Leopoldo
"La estancia vacía"
La casa está callada. En la estancia vacía sólo queda el silencio, como un agua profunda. Los muebles, los retratos, todo parece que huya de la luz que se apaga, de la tarde que se hunde. Aquí vivió mi padre. Aquí su voz sonaba llena de gravedad, como un órgano grave. Aquí su paso lento la madera cruzaba y aquí su sombra en el espejo se supo clave. Ahora sólo el polvo, como un sueño, reposa sobre los objetos que su mano tocó. Y el tiempo, que es un río de invisible cosa, se lleva la memoria de lo que aquí pasó. La estancia está vacía. Pero en su vacío hay algo que perdura, algo que no se va: la presencia invisible de quien fue tan mío que aún me habla en el silencio, que aún me llama acá.
"A mi hermano Juan"
Hermano, tú que estás en la alta cumbre del sueño, donde el tiempo no es ya tiempo, hermano, tú que vives en la lumbre eterna de los muertos, yo te pienso. Te pienso y te recuerdo cada día, como se recuerda la luz que ha sido, como se recuerda la melodía que en el silencio último se ha hundido. Hermano, tú que eres ya pura esencia, libre del peso de la carne fría, hermano, tú que tienes la presencia que no se acaba, que por siempre es día. Yo aquí, en la orilla de la vida, espero la hora en que tu paz sea mi paz, hermano, y en el sueño verdadero nuestras dos almas se confundan más.