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Leopoldo María Panero

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Biografía

Leopoldo María Panero fue un poeta español, miembro de la llamada 'Generación de los Novísimos' y figura central de la 'poesía maldita' española. Hijo del poeta Leopoldo Panero y hermano del también poeta Juan Luis Panero, su vida estuvo marcada por la locura, las internaciones psiquiátricas y una obra literaria transgresora y profundamente autobiográfica. Su poesía explora los límites de la experiencia humana con un lenguaje visceral y desgarrado, convirtiéndose en un icono contracultural. Su vida fue documentada en la película 'El desencanto' (1976), que retrata la disfuncionalidad de su familia. Pasó gran parte de su vida en instituciones psiquiátricas, donde continuó escribiendo hasta su muerte.

Poemas de Leopoldo

"Locura"

La locura es una mujer desnuda que baila en mi cerebro con cuchillos en las manos. Sus ojos son dos lunas de hielo y sus cabellos son serpientes que silban canciones de olvido. La locura es un jardín de flores venenosas que crecen en la tierra negra de mi cráneo. Cada pétalo es un recuerdo que duele, cada espina es un verso que nunca escribí. La locura es un espejo que me devuelve mil rostros, ninguno de ellos mío, todos extraños y ciertos. En ellos veo pasar como un río de sombras todo lo que pude ser y todo lo que he sido. La locura es un idioma que sólo yo comprendo, una gramática hecha de grietas y de ausencias. Hablar en su dialecto es perderse para siempre, es romper el contrato con la realidad. Y sin embargo, locura, eres mi única patria, el único país donde soy ciudadano. En tus calles de niebla camino sin rumbo, en tus plazas vacías espero lo que no llega. Locura, amada y temida, madre y verdugo, prisión y libertad, enfermedad y destino. Contigo he firmado un pacto sin retorno: ser el poeta que escribe con la tinta de la noche.

"Mi cerebro"

Mi cerebro es una rosa de pétalos eléctricos que se abre en la noche como un ojo sangriento. Mi cerebro es un jardín de sueños alucinados que crecen entre ruinas de antiguas esperanzas. Mi cerebro es un pájaro con alas de cristal que vuela hacia el abismo de su propia locura. Mi cerebro es un espejo que refleja el vacío y en él me contemplo, desnudo y sin memoria. Mi cerebro es una herida que nunca cicatriza, un manantial de sombras, un río de agonía. Mi cerebro es la cárcel donde habita mi alma y desde cuyos barrotes contemplo la vida. Mi cerebro es un libro escrito con veneno, un poema maldito, un grito en la tiniebla. Mi cerebro soy yo, este que os habla ahora, este que se deshace en palabras de niebla.

"Canto a la muerte de mi padre"

Padre, te busco en el silencio de la casa vacía, en los libros que leíste, en las fotos desvaídas. Padre, te llamo y sólo el eco responde en la memoria, un eco que se pierde en los pasillos del tiempo. Tu sombra se pasea aún por los jardines muertos, tu voz susurra versos que el viento se llevó. Padre, eres un fantasma que habita mis poemas, un nombre repetido como un latido herido. Me enseñaste el lenguaje de las cosas perdidas, la gramática del dolor, la sintaxis del olvido. Padre, fuiste el espejo donde me contemplé roto, el primer desconcierto, la primera pregunta. Ahora yaces bajo la tierra que tanto amaste, convertido en raíces, en savia de ciprés. Padre, soy tu herencia maldita, tu poema imperfecto, tu hijo que escribe versos con la tinta de tu ausencia. Duerme en paz, si es que existe paz para los muertos. Duerme en paz, si es que existe algo después de la nada. Yo seguiré llamándote desde este lado del sueño, desde este lado de la vida que es morir lentamente.

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