"Monólogo del padre"
Hijo, te hablo desde el otro lado de la vida. Te hablo desde la muerte, que es un país sin fronteras. Te hablo desde el silencio, que es la única palabra. Te hablo desde la nada, que es el único lugar. Hijo, no me busques en los sueños ni en los libros. No me busques en la memoria, que es un espejo roto. No me busques en la tierra, que es un lecho de huesos. No me busques en el cielo, que es una bóveda vacía. Hijo, yo soy el que fui y el que no pude ser. Yo soy el que te dio la vida y el que te la quitó. Yo soy el que te enseñó a hablar y el que te condenó al silencio. Yo soy el que te amó y el que te odió, sin saber por qué. Hijo, ahora que estás solo, ahora que estás vivo, recuerda que la muerte no es el fin, sino el principio. Recuerda que el silencio no es la paz, sino la guerra. Recuerda que la nada no es la ausencia, sino la presencia. Hijo, adiós, que es la única palabra que me queda. Adiós, que es la única verdad que conozco. Adiós, que es la única mentira que creo. Adiós, que es la única vida que tengo.