"Fuensanta"
Fuensanta, la de mis horas todas, la que me dio su amor, la que me quita la vida con sus iras y sus bodas, la que me desangró como una herida. Fuensanta, la que tiene en sus cabellos el oro de la tarde que se aleja, y en sus ojos el verde de los huertos y en su boca la miel de las abejas. Fuensanta, la que tiene en sus caderas el balanceo de las palmeras, y en su vientre el calor de los graneros, y en sus senos la espuma de los ríos. Fuensanta, la que tiene en sus palabras el sabor de la sal de los estíos, y en su risa el sonido de las chicharras, y en su llanto el rumor de los rocíos. Fuensanta, la que tiene en sus desdenes el filo de la hoja de los cuchillos, y en sus besos el fuego de los hornos, y en sus brazos el sueño de los grillos. Fuensanta, la que tiene en su presencia la gravedad de las constelaciones, y en su ausencia la angustia de los pozos, y en su recuerdo el polvo de los trenes. Fuensanta, la que tiene en su destino la rueda de la noria que no cesa, y en su amor la semilla de los trigos, y en su olvido la piedra de la iglesia. Fuensanta, la de mis horas todas, la que me dio su amor, la que me quita la vida con sus iras y sus bodas, la que me desangró como una herida.