"Entonces y hoy"
Entonces era niño, y en mi alma no cabía más que ilusión y fe; era mi corazón un manantial que amor y esperanza bebía. Hoy, que la vida con su amarga escuela me ha enseñado a sufrir y a desconfiar, mi corazón es un desierto yermo que ni una flor de amor puede brotar. Entonces creía en la amistad, en la virtud, en la lealtad, en el honor; y hoy, que conozco a los mortales, sólo creo en el dolor. Entonces soñaba con la gloria, con el amor, con la inmortalidad; hoy sólo aspiro a que la muerte venga a poner fin a mi ansiedad.