POEMIX.ES

Manuel Acuña

Amor no correspondido desesperación existencial melancolía muerte patriotismo crítica social

Biografía

Manuel Acuña fue un poeta y dramaturgo mexicano del siglo XIX, figura central del romanticismo tardío en México. Nació en Saltillo, Coahuila, y estudió en la Ciudad de México, donde se relacionó con círculos literarios e intelectuales. Su vida estuvo marcada por una profunda melancolía y un amor no correspondido por Rosario de la Peña, lo que influyó decisivamente en su obra. Acuña se suicidó a los 24 años ingiriendo cianuro, convirtiéndose en un símbolo del poeta romántico atormentado. A pesar de su corta vida, dejó una obra poética intensa que refleja el pesimismo y la angustia existencial de su generación.

Poemas de Manuel

"Nocturno a Rosario"

Pues bien, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, al fin en mi pasión. Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han vuelto horas las largas noches mías, y que estoy tan cansado de tanto padecer. Que no sé ya del mundo ni del amor la historia, que sólo sé que te quiero y que por ti me muero; que sólo sé que hace tiempo que vivo en la memoria y en el pecho llevo un volcán por dentro. Y quiero confesarte que estoy muy aburrido, que esta noche me acuerdo de ti con más fervor; que en vano he procurado tener otro cariño, que es inútil, que todo me parece horror. Y quiero confesarte que en esta noche triste no sé lo que me pasa, ni lo que estoy pensando; que sólo sé que tengo una pena muy grande, y que tú no me quieres, y que te estoy amando.

"Ante un cadáver"

¿A dónde vas, mortal, con paso incierto? ¿Qué buscas en la tierra con afán? ¿Qué quieres de la vida? ¿Qué has ganado en tu peregrinar? ¿Qué has hecho de tu mente luminosa? ¿Qué has hecho de tu espíritu inmortal? ¿Qué has hecho de tu cuerpo, que era templo del alma celestial? ¿Qué has hecho de tu amor, que era tan puro? ¿Qué has hecho de tu fe, que era tan santa? ¿Qué has hecho de tu vida, que era un sueño de gloria y de encantar? ¡Ah! Nada, nada, nada... Polvo eres y en polvo te convertirás. Nada dejas en pos, nada te llevas, nada, nada serás.

"Entonces y hoy"

Entonces era niño, y en mi alma no cabía más que ilusión y fe; era mi corazón un manantial que amor y esperanza bebía. Hoy, que la vida con su amarga escuela me ha enseñado a sufrir y a desconfiar, mi corazón es un desierto yermo que ni una flor de amor puede brotar. Entonces creía en la amistad, en la virtud, en la lealtad, en el honor; y hoy, que conozco a los mortales, sólo creo en el dolor. Entonces soñaba con la gloria, con el amor, con la inmortalidad; hoy sólo aspiro a que la muerte venga a poner fin a mi ansiedad.

Enlace copiado al portapapeles