"El vaso"
Era un vaso de cristal transparente y sin defecto; lo admiré con placer, lo toqué con respeto. Un día, no sé por qué, alguien, con mano violenta, lo arrojó contra la tierra... ¡Pobre vaso!... se quebró. Y los pedazos quedaron esparcidos por el suelo; unos grandes, otros chicos, unos con filo, otros romos. Yo los recogí piadosa, los junté con mano experta, los uní con oro fino... ¡Y el vaso resucitó! Mas ya no es el mismo vaso de cristalino esplendor; tiene vetas de oro fino, señales de su dolor. Y es más bello, es más artístico, es más rico en su matiz; porque el oro de la pena le dio nuevo resplandor.