Adela Zamudio
Biografía
Poemas de Adela
"Quo Vadis"
¿A dónde vas, alma mía, en la noche tenebrosa? ¿A dónde vas, peregrina, con la fe ya vacilante? Llevas en tu seno herido una angustia dolorosa, una sed de lo infinito, un anhelo de lo grande. Y vas buscando en la sombra la verdad que se te esconde, la luz que jamás se apaga, el amor que no se acaba. ¿A dónde vas, alma mía, con tu carga de amargura? ¿No ves que en la noche oscura se pierde tu débil huella? ¡Detente!... Ya en el oriente el alba rompe su sello, y en la cúspide del cielo brilla la Estrella de Estrellas.
"El vaso"
Era un vaso de cristal transparente y sin defecto; lo admiré con placer, lo toqué con respeto. Un día, no sé por qué, alguien, con mano violenta, lo arrojó contra la tierra... ¡Pobre vaso!... se quebró. Y los pedazos quedaron esparcidos por el suelo; unos grandes, otros chicos, unos con filo, otros romos. Yo los recogí piadosa, los junté con mano experta, los uní con oro fino... ¡Y el vaso resucitó! Mas ya no es el mismo vaso de cristalino esplendor; tiene vetas de oro fino, señales de su dolor. Y es más bello, es más artístico, es más rico en su matiz; porque el oro de la pena le dio nuevo resplandor.
"Nacer Hombre"
¡Oh, mortal! que en la tierra naciste varón, no sabes la suerte de tu privilegio. Si vieras la vida del otro hemisferio, ¡cuánto más dichoso te creerías, necio! La mujer que nace con alma de artista, con genio y talento, con fuego en las venas, ha de resignarse a ser... lo que sea: costurera, modista, o tal vez... poetisa. Y si tiene un hijo, ¡qué gloria! ¡qué honra! Mas si es hija... ¡ay, triste! ¡qué pena! ¡qué afrenta! Y así va la vida, con su ley severa, que al hombre lo alza y a la mujer... hunde.