"El arte de la pérdida"
Perder algo cada día. Aceptar la extravío de la llave, la hora, el nombre de una calle. La pérdida no es catástrofe. Perder más, perder más rápido: lugares, nombres, lo que pensabas que era un viaje hacia algún sitio. Y perder incluso eso: la idea de viaje. Y ver que se te va de las manos, igual que un pañuelo al viento, la persona amada. Practicar perder. No es difícil. Tan solo es cuestión de intención. Aunque parezca (mira, di) desastre. He perdido dos ciudades, hermosas, grandes. Y un par de reinos, ríos, un continente. Y te pierdo a ti, gesto familiar, risa que amo. Y no es catástrofe. (Aunque lo escriba y lo escriba y lo escriba.) He dominado el arte de la pérdida. Pero esta pérdida (esta, la de tu voz, el gesto, el amor) parece desastre.