"Vencidos"
No he venido a cantar, ni a llorar, he venido a hablar. A hablar con mi voz de hombre —¡qué importa que sea ronca y áspera!— A hablar con mi voz de hoy, de este día de angustia y de tristeza. Yo no sé si la tierra gira redonda o no... Yo no sé si la vida es sueño o es verdad... Yo no sé si la muerte es el fin o el principio... Yo sólo sé una cosa: que he visto a los vencidos, que he visto a los que pierden, a los que nada tienen, a los que todo lo dan, a los que mueren callados, a los que sufren solos... Y he visto que son hombres, como los otros hombres, con la misma sonrisa, con el mismo dolor, con la misma esperanza... Y he visto que son más, mucho más que los otros, porque tienen el alma limpia de vanidad, porque tienen las manos limpias de sangre... ¡Vencidos! ¡Qué gran palabra! ¡Qué palabra más honda! ¡Qué palabra más bella! Vencidos... Pero no vencidos por el hierro, no vencidos por el fuego, no vencidos por la fuerza... Vencidos por la Vida, vencidos por el Tiempo, vencidos por la Muerte... ¡Vencidos! ¡Qué gran palabra! ¡Qué palabra más honda! ¡Qué palabra más bella!