"El ciprés de Silos"
Enhiesto surtidor de sombra y sueño que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza devanado a sí mismo en loco empeño. Mástil de soledad, prodigio isleño; flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar, mi alma sin dueño. Cuando te vi, señero, dulce, firme, quise hacer en tus tapias mi agosto, y esperar de tus llaves el reposo. Y en ti, oscuro ciprés, fuerte y esbelto, cantar del agua cuando el viento sopla, comprendí por tus ramas y tu copla que el dolor es la clave de la vida.