"A una amiga"
Recuerdo tus ojos claros, tu risa ligera de pájaro, tus manos que acariciaban el aire como si fuera seda. El tiempo ha pasado, lento, sobre nosotros, y ahora sólo queda el eco lejano de aquella juventud dorada. Pero en la memoria vives, intacta, como una fuente que mana en el desierto, y tu imagen me acompaña en este camino oscuro hacia la noche sin fin.