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Silvina Ocampo

Lo fantástico la infancia la crueldad la identidad femenina lo cotidiano perturbador

Biografía

Silvina Ocampo fue una destacada escritora argentina, hermana menor de Victoria Ocampo y esposa del escritor Adolfo Bioy Casares. Perteneció a la Generación del '40 junto a figuras como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. Aunque su obra fue inicialmente opacada por su entorno literario, hoy es reconocida como una de las voces más originales y perturbadoras de la literatura latinoamericana. Cultivó principalmente la poesía y el cuento, explorando con maestría los límites entre lo real y lo fantástico, y revelando la oscuridad latente en lo aparentemente inocente.

Poemas de Silvina

"Canción del olvido"

Olvido las palabras que nunca dije, olvido los silencios que siempre guardé. Olvido los caminos que no recorrí, olvido los encuentros que nunca tuve. Olvido lo que fui en lo que no soy, olvido lo que seré en lo que no seré. Olvido el olvido que me olvida a mí, olvido la memoria que me recuerda sin mí.

"Canción de la niña mala"

Soy la niña mala que rompe los juguetes, que miente a los mayores, que no quiere rezar. Soy la que se esconde en el fondo del patio, la que mira a los pájaros y quisiera volar. Soy la que en la noche oye pasos extraños, la que sueña con brujas y no quiere despertar. Soy la niña mala, pero nadie lo sabe: sólo yo en el espejo me puedo contemplar.

"Canto a la luna"

Luna de plata fina, luna de nieve y cristal, luna que en la noche inclinas tu rostro pálido y real. Luna que bañas los sueños con tu luz quieta y serena, luna que guardas los versos que se escriben en la arena. Luna que miras el mundo con tus ojos de diamante, luna que cantas en silencio tu canción de amante.

"Los nombres"

Los nombres son como flores que se abren en la memoria, como ecos de otras voces, como sombras de otra historia. Los nombres son como llaves que abren puertas olvidadas, como huellas en la arena, como nubes desveladas. Los nombres son como espadas que cortan el aire frío, como versos repetidos, como un antiguo estribillo.

"Los amantes"

Eran dos los amantes en el jardín de piedra. Se amaban sin quererse, se querían sin amarse. Eran dos los amantes bajo la luna llena. Se besaban sin besos, se olvidaban sin olvido. Eran dos los amantes en la noche eterna. Se perdían sin perderse, se encontraban sin encuentro.

"El deseo"

El deseo es una flecha que hiere sin herir, que mata sin matar, que vive sin vivir. El deseo es un río que corre sin correr, que fluye sin fluir, que muere sin morir. El deseo es un sueño que sueña sin soñar, que vuela sin volar, que existe sin existir.

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