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Pedro Salinas

Amor intimismo metafísica cotidianidad diálogo con el ser amado búsqueda de la esencia humana

Biografía

Pedro Salinas fue un destacado poeta, ensayista y profesor español, miembro fundamental de la Generación del 27. Nacido en Madrid, se doctoró en Filosofía y Letras y ejerció como catedrático de Literatura Española en universidades de Sevilla, Cambridge y varias instituciones estadounidenses tras exiliarse tras la Guerra Civil. Su poesía se caracteriza por un lenguaje depurado, intelectual y emotivo, donde explora el amor como experiencia trascendente y diálogo metafísico. Además de su obra poética, fue un reconocido estudioso de la literatura española y traductor.

Poemas de Pedro

"Para vivir no quiero"

Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres! Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; no te quiero así, disfrazada de otra, siempre te miro. Yo no te quiero más que desnuda y sin fechas: que te quiero, te quiero, como se quiere a nadie. Y cuando estés conmigo, no importa dónde estemos, que no haya más que un sitio: el sitio donde estamos. Y cuando estés conmigo, no importa lo que digas, que no haya más que un tiempo: el tiempo que nos dice. Y cuando estés conmigo, no importa lo que pienses, que no haya más que un alma: el alma que nos piensa.

"La orilla"

No, no es el mar lo que amo. No es el azul, ni el bronce de su esplendor, ni el blanco de sus espumas. Es una playa cierta, la única, ésa que en la ribera opuesta de mí, levantas tú, con tu presencia, cuando vienes, y cuando vas. Esa orilla de carne, de vida, esa ribera breve, tibia, que empieza en tu pie desnudo, y sube por tu cuerpo hasta el alma, por el alma hasta el cuerpo. Esa orilla en que arribo, siempre, a naufragio dulce, cuando me acerco a ti. No, no es el mar lo que amo. Es esa orilla, sólo, la que me das, la que me quitas, tú, mar sin orillas.

"Si me llamaras"

Si me llamaras, sí, si me llamaras, lo dejaría todo, todo lo tiraría: los precios, los catálogos, el azul del océano en los mapas, los días y sus noches, los telegramas viejos y un amor. Tiraría las flores, los mares, —como me llamas—, las estampillas de colores con sus países diminutos, las monedas que tocan como lágrimas nuevas, y un amor. Correría, sería lógico, justo, hermoso, correría a tu lado por las calles, desnudo de mí, de todo, con el único nombre tuyo en los labios, tuyo, tuyo, tuyo.

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