Julia de Burgos
Biografía
Poemas de Julia
"Río Grande de Loíza"
Río Grande de Loíza!... Alárgate en mis espíritus y déjame una gota de tu agua en mis palabras, para que yo también pueda ser un río, un río que retorne a tu caudal gigante en busca de la fuente que te robó la muerte. Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo. Río Grande de Loíza!... Mi manantial, mi río desde la infancia mía. Mi recreo, mi sueño, mi amante desvelado, mi amante más profundo, mi amante más amado, mi amante más amado. Río Grande de Loíza!... Río grande. Hombre río. Hombre que te desnudas en mis versos de espuma, hombre que te recuestas en mi lecho de arena y me besas el alma con tus besos de espuma. Río Grande de Loíza!... Río grande. Hombre río. El único hombre que me ha besado en el alma. El único hombre que me ha mecido en el sueño. El hombre río que me ha amado como a una niña. Río Grande de Loíza!... Río grande. Hombre río. Que cuando yo me muera quiero que me des muerte. Que me entierren en tu lecho cuando yo me haya muerto, con un poco de arena y un poco de tu cielo. Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.
"A Julia de Burgos"
Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga porque dicen que en verso doy al mundo tu yo. Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos. La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz porque tú eres ropaje y la esencia soy yo; y el más profundo abismo se tiende entre las dos. Tú eres fría muñeca de mentira social, y yo, viril destello de la humana verdad. Tú, miel de cortesanas hipocresías; yo no; que en todos mis poemas desnudo el corazón. Tú eres como tu mundo, egoísta; yo no; que en todo me lo juego a ser lo que soy yo. Tú eres sólo la grave señora señorona; y yo, la vida, la fuerza, la mujer. Tú eres de tu marido, de tu amo; yo no; Yo de nadie, o de todos, porque a todos, a todos, en mi limpio sentir y en mi pensar me doy. Tú te rizas el pelo y te pintas; yo no; a mí me riza el viento; a mí me pinta el sol. Tú eres dama casera, resignada, sumisa, atada a los prejuicios de los hombres; yo no; que yo soy Rocinante corriendo desbocado olfateando horizontes de justicia de Dios. Tú en ti misma no mandas; a ti todos te mandan; en ti mandan tu esposo, tus padres, tus parientes, el cura, la modista, el teatro, el casino, el auto, las alhajas, el banquete, el champán, el cielo y el infierno, y el qué dirán social. En mí no, que en mí manda mi solo corazón, mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo. Tú, flor de aristocracia; y yo, la flor del pueblo. Tú en ti lo tienes todo y a todos se lo debes, mientras que yo, mi nada a nadie se la debo. Tú, clavada al estático dividendo ancestral, y yo, un uno en la cifra del divisor social, somos el duelo a muerte que se acerca fatal. Cuando las multitudes corran alborotadas dejando atrás cenizas de injusticias quemadas, y cuando con la tea de las siete virtudes, tras los siete pecados, corran las multitudes, contra ti, y contra todo lo injusto y lo inhumano, ya iré en medio de ellas con la tea en la mano.
"Yo misma fui mi ruta"
Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese: un intento de vida; un juego al escondite con mi ser. Pero yo estaba hecha de presentes, y mis pies planos sobre la tierra promisora no resistían caminar hacia atrás, y seguían adelante, adelante, burlando las cenizas para alcanzar el beso de los senderos nuevos. A cada paso adelantado en mi camino hacia el frente rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado de los troncos viejos. Pero la rama estaba desprendida para siempre, y a cada nuevo azote la mirada mía se separaba más y más y más de los lejanos gestos dormidos; y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro, la expresión definida que asomaba un sentimiento de liberación interna; un sentimiento que surgía del equilibrio sostenido entre mi vida y la verdad del beso de los senderos nuevos. Ya definido mi camino, en el mismo me encontré con mi alma, y la sonrisa mía fue creciendo hacia adentro, pasado el tiempo. Y fui toda en mí como fue en mí la vida... Yo misma fui mi ruta.