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José Emilio Pacheco

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Biografía

José Emilio Pacheco fue uno de los poetas, ensayistas, traductores y narradores más importantes de la literatura mexicana del siglo XX. Miembro de la Generación de los 50, destacó por su obra poética caracterizada por la precisión verbal, la reflexión sobre el tiempo y la crítica a la modernidad. Fue colaborador de revistas como 'Estaciones' y 'Revista de la Universidad de México', y recibió numerosos premios, incluyendo el Premio Cervantes en 2009. Su obra abarca poesía, novela, cuento, ensayo y traducción, siempre con un lenguaje depurado y una profunda conciencia ética.

Poemas de José

"Tarde o temprano"

Tarde o temprano sabrás que todo se acaba, que el polvo vuelve al polvo, que la carne a la carne, que el pensamiento al sueño que lo engendró. Tarde o temprano sabrás que el amor es un pájaro que se posa un instante en la rama más frágil. Tarde o temprano sabrás que la vida no es vida sino un tiempo prestado para aprender a morir. Tarde o temprano sabrás que lo que llamas yo es apenas un hueco que deja el viento al pasar.

"Alta traición"

No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas (y tres o cuatro ríos).

"Para que yo me llame Ángel González"

Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fertiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de la carne recorriendo los siglos y los mares, y la profunda genealogía del hueso. Para que un día, por fin, yo me llame Ángel González, fue necesario que se unieran los átomos, las fibras, los minerales líquidos, los gases, y el azar o el designio los juntara. Para que yo me llame Ángel González, para que yo camine por la tierra, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo.

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