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Gioconda Belli

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Biografía

Gioconda Belli es una destacada poeta y novelista nicaragüense, figura central de la literatura centroamericana contemporánea. Nacida en Managua, estudió en colegios privados y posteriormente en Estados Unidos. Su obra se caracteriza por fusionar el compromiso político con una exploración profunda de la sensualidad y la experiencia femenina. Militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional durante la revolución nicaragüense, ocupó cargos culturales tras el triunfo de 1979. Su poesía desafía tabúes sociales al abordar el cuerpo femenino con libertad y celebración, mientras que su narrativa combina elementos históricos con perspectivas feministas. Ha recibido numerosos premios internacionales, incluyendo el Premio Casa de las Américas y el Premio Internacional de Poesía Generación del 27.

Poemas de Gioconda

"Línea de fuego"

En la línea de fuego nos encontramos. Tú con tu fusil, yo con mis versos. En la línea de fuego nos miramos. Tus ojos dicen miedo, los míos dicen vértigo. En la línea de fuego nos tocamos. Tu mano áspera acaricia mi mejilla. En la línea de fuego nos amamos. El cuerpo como bandera izada contra la muerte. En la línea de fuego prometemos. Vivir cada instante como si fuera el último. En la línea de fuego soñamos. Un país sin fronteras en la piel del amante.

"Amor insurrecto"

Amor, te nombro con la boca llena de tierra. Con los dedos manchados de barro. Con el cuerpo desnudo bajo la lluvia. Te nombro desde el fondo de la noche cuando la ciudad duerme y sólo velan los que sueñan despiertos. Te nombro desde la trinchera con el oído pegado al suelo escuchando los pasos del enemigo. Amor, te nombro con las palabras rotas con los labios partidos con el corazón en la mano. Te nombro desde el exilio desde la memoria del país perdido desde la piel que aún guarda tu calor. Amor insurrecto, subversivo, que nace en los lugares prohibidos que crece en los huecos de la ley. Te nombro con el puño cerrado con la bandera al viento con el grito que no cesa. Amor, te nombro porque nombrarte es resistir.

"Y Dios me hizo mujer"

Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, ariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que trabajara con el combustible de la vida. Y así nací mujer. Una mujer de carne y hueso. Una mujer que camina, que habla, abraza, sueña, llora, canta, se enoja, se cansa, se enferma, se alegra, se entristece, se enamora. Una mujer que piensa. Una mujer que escribe. Una mujer que lucha. Una mujer que ama. Y Dios me hizo mujer. De pelo largo, ojos, ariz y boca de mujer. Y me puso en el mundo para que hiciera lo que solo una mujer puede hacer: parir, alimentar, arrullar, acariciar, entender, consolar, acompañar. Y Dios me hizo mujer. Y me dio un cuerpo que es templo y es instrumento. Que es refugio y es camino. Que es casa y es ventana. Y Dios me hizo mujer. Y me dio un alma que es fuego y es agua. Que es tierra y es aire. Que es cuerpo y es espíritu. Y Dios me hizo mujer. Y me dio un corazón que es nido y es vuelo. Que es raíz y es flor. Que es puerto y es mar. Y Dios me hizo mujer. Y me dio una voz para nombrar lo innombrable. Para cantar lo que no tiene música. Para decir lo que no tiene palabras. Y Dios me hizo mujer. Y me dio unas manos para acariciar el mundo. Para construir la paz. Para escribir la historia. Y Dios me hizo mujer. Y me dio un vientre para dar vida. Para dar amor. Para dar esperanza. Y Dios me hizo mujer. Y me puso en el mundo para que hiciera lo que solo una mujer puede hacer: ser mujer.

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