Carmen Conde
Biografía
Poemas de Carmen
"Canto a la paz"
Paz, no eres sólo la ausencia de guerra, la tregua fría entre el odio y el fuego; eres el pan compartido en la mesa, el trabajo fecundo, el buen sosiego. Eres la voz que clama justicia, la mano tendida al que sufre y llora; eres el niño que ríe en la escuela, la semilla que el surco atesora. Paz, eres el diálogo sereno, el respeto al que piensa distinto; eres la luz que alumbra los caminos, el abrazo fraterno, el claro tino. No te defines por lo que no tienes, sino por lo que das y construyes: por los puentes que unen las orillas, por la esperanza que nunca se huye. Canto a la paz que nace del pueblo, de los labios que ansían concordia; canto a la paz que es lucha y es obra, no simple sueño o vana memoria. ¡Paz con justicia, paz con libertad, paz con pan para el hambriento! ¡Paz que sea cimiento de un mundo nuevo, donde el hombre viva, por fin, contento!
"No quiero"
No quiero que me digas que me amas, ni que me hables de amores y de ensueños; no quiero que me mires con ternura, ni que me ofrezcas ramos de azucenos. No quiero que me llames por mi nombre, ni que me busques en la noche oscura; no quiero que me des tu juramento, ni que me hables de eterna ventura. Quiero ser libre como el viento errante, como el ave que vuela en el espacio; quiero ser dueña de mi propio sueño, sin cadenas de amor ni de embarazo. Quiero vivir mi vida sin ataduras, sin promesas que luego se deshacen; quiero ser yo, tan sólo yo, completa, sin que nadie mi alma despedace. No quiero amor que sea prisión dorada, ni cariño que ahogue mi albedrío; quiero la libertad sobre todas las cosas, ¡y en ella fundar mi propio brío!
"A una muchacha"
Muchacha, tú que vas por el sendero con la mirada fija en el vacío, ¿qué buscas en la sombra del otoño que no hallaste en la luz del estío? ¿Es que tu alma, cansada de esperar, ha perdido la fe en la primavera? ¿O es que tu corazón, ya sin amor, no cree en la dicha que la vida espera? Muchacha, mira al cielo azul y puro, oye el canto del agua en la fontana, siente el soplo del viento en tu semblante, y en la tierra fecunda y soberana. No desesperes, que la vida es bella, y en cada aurora hay una nueva esperanza; no cierres los ojos a la luz del día, que tras la noche siempre hay una alianza. Sigue tu camino con valor y fe, que en el sendero encontrarás la rosa que perfuma el jardín de la ilusión, y en tu pecho latirá dichosa.