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Andrés Neuman

Identidad exilio memoria lenguaje erotismo cotidianidad

Biografía

Andrés Neuman es un escritor, poeta y traductor argentino-español, nacido en Buenos Aires y criado en Granada, España. Hijo de músicos exiliados durante la dictadura argentina, su obra explora constantemente temas de identidad, migración y memoria. Considerado una de las voces más importantes de la literatura contemporánea en español, ha recibido numerosos premios como el Alfaguara de Novela y ha sido incluido en la lista Bogotá39 de los mejores escritores jóvenes latinoamericanos. Su estilo combina precisión lingüística con profundidad emocional, transitando entre narrativa, poesía y ensayo.

Poemas de Andrés

"Los amantes sincrónicos"

Cuando tú piensas en mí, yo respiro. Cuando yo hablo de ti, tú sonríes en sueños. Cuando tú te despides, yo me asomo a la ventana. Cuando yo busco tu nombre, tú lo susurras al oído de alguien. Nuestros relojes no coinciden, pero marcan la misma hora. Nuestros mapas no se tocan, pero señalan el mismo sitio. Duermes en mi almohada cuando yo no la uso. Bebo de tu vaso cuando tú no lo ves. Somos dos imanes con los polos equivocados: nos atraemos del revés, nos repelemos al derecho. Cuando por fin nos encontramos, es de noche en dos países distintos. Y nos decimos hola con la certeza de estar contestando adiós.

"Decir sí"

Decir sí a lo que viene, a lo que se va, decir sí al tal vez, al quizá, al quién sabe. Decir sí al tal vez no, al quizá sí, al quién sabe no. Decir sí a la duda, a la certeza de dudar. Decir sí al cuerpo que envejece, al que rejuvenece en otro cuerpo. Decir sí al adiós que duele, al hola que duele también. Decir sí al silencio entre dos palabras, al ruido entre dos silencios. Decir sí aunque cueste, porque cuesta decir no. Decir sí al no futuro, al sí pasado, al presente tal vez. Decir sí. Simplemente eso. Abrir la boca y soltar el sí como quien suelta un pájaro que ya no puede guardar.

"Instrucciones para cantar"

Primero elige una canción que no sepas del todo. Que tenga estribillo, pero que el estribillo te sorprenda cada vez. Luego busca un sitio con eco, pero no demasiado. Donde tu voz regrese modificada, pero reconocible. No mires a nadie. O mira a todos, pero como si fueran uno. Cierra los ojos o ábrelos de par en par. Respira antes de empezar. Respira durante. Respira después, que es cuando más falta hace. No pienses en la letra. Deja que la letra te piense a ti. Cuando termines, quédate callado un rato. Escucha el silencio que dejó tu canto. Luego repite, pero cambiando algo. Aunque sea mínimo. Aunque sólo tú lo notes.

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