Andrés Eloy Blanco
Biografía
Poemas de Andrés
"Píntame angelitos negros"
Yo quiero que al pintar tus cuadros, no te olvides de mi pueblo, porque también se muere de hambre, de sed y de dolor. Yo quiero que al pintar tus cuadros, no te olvides de mi gente, que vive en los barrios pobres, con esperanza y con fe. Píntame angelitos negros, que también van al cielo, píntame angelitos negros, que también quieren a Dios. Píntalos con sus trapos, con sus sueños y sus penas, píntalos con sus risas, con sus lágrimas también. Porque el cielo es de todos, no solo de los blancos, píntame angelitos negros, para que Dios los vea.
"La renuncia"
Renuncio a ser lo que no he sido, a ser lo mismo y ser otro, a ir por el mismo camino que me lleva a ningún sitio. Renuncio a la falsa gloria, a los aplausos mentidos, a la corona de espinas de los triunfos no vividos. Renuncio a seguir la huella que otros marcaron antes, a vivir de las sobras de sus banquetes gigantes. Renuncio, en fin, a todo, menos a ser quien soy, a este pedazo de tierra que me tocó en suerte. Renuncio, pero me quedo con mi pueblo y su dolor, con esta luz que me alumbra y con este mismo amor.
"Canto a España"
España, la de la sangre ardiente, la de los siglos y la de la gloria, la que en sus venas lleva la historia de un pueblo fuerte y de una raza ardiente. España, madre de la fe valiente, de los conquistadores y la victoria, la que en su seno guarda la memoria de un pasado gigante y prepotente. Te saludo, España, desde lejos, desde esta tierra que también es tuya, porque en sus venas corre tu sangre roja. Te saludo con versos y con sueños, con este canto que mi voz construya para decirte que te quiero y te amo.
"Coloquio bajo la palma"
—Palma, ¿qué tienes que el viento te besa con tanto anhelo? —Tengo que soy como el cielo: alto, azul y transparente. —Palma, ¿qué tienes que el río te mira con tanto empeño? —Tengo que soy como el sueño: dulce, lejano y sombrío. —Palma, ¿qué tienes que el nido te abraza con tanto ardor? —Tengo que soy como el amor: alto, profundo y sentido. —Palma, ¿qué tienes que el hombre te mira con tanto afán? —Tengo que soy como el pan: útil, humilde y enorme.