POEMIX.ES

Amado Nervo

Misticismo amor muerte soledad espiritualidad melancolía naturaleza

Biografía

Amado Nervo, cuyo nombre real era Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo, fue uno de los poetas más destacados del Modernismo hispanoamericano. Nació en Tepic, Nayarit, México, en 1870. Estudió en el Seminario de Zamora, donde desarrolló una profunda inclinación hacia la espiritualidad y la filosofía, temas que marcarían su obra posterior. En 1894 se trasladó a la Ciudad de México, donde comenzó su carrera literaria colaborando en periódicos y revistas como 'El Universal' y 'Revista Azul'. En 1898 publicó su primer libro de poesía, 'Perlas negras', que ya mostraba la influencia del Modernismo liderado por Rubén Darío. Entre 1900 y 1905 vivió en París como corresponsal de 'El Imparcial', donde entabló amistad con Rubén Darío y otros intelectuales de la época, lo que consolidó su estilo poético. A su regreso a México, se dedicó a la diplomacia y fue nombrado ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay. Su obra poética, que incluye títulos como 'Místicas' (1898), 'Perlas negras' (1898), 'Los jardines interiores' (1905), 'En voz baja' (1909), 'Serenidad' (1914) y 'Plenitud' (1918), se caracteriza por su tono intimista, reflexivo y místico, explorando temas como el amor, la muerte, la soledad y la búsqueda de la trascendencia espiritual. Nervo es considerado un puente entre el Modernismo y la poesía contemporánea, con una influencia perdurable en la literatura en español. Falleció en Montevideo, Uruguay, en 1919, y sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres en la Ciudad de México, donde es reconocido como una figura central de la poesía mexicana.

Poemas de Amado

"En Paz"

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. ...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tú sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

"La Hermana Agua"

Hermana agua, hermana agua, pequeña, clara, serena, que das al triste la paz que no le dio la terrena. Hermana agua, hermana agua, que en la fuente cristalina eres como la mirada clara de alguna divina. Hermana agua, hermana agua, que en el mar eres violenta, pero en el lago eres triste, triste y dulce como lenta. Hermana agua, hermana agua, que en el río vas cantando, y en la cascada blanca vas como un sueño pasando. Hermana agua, hermana agua, pequeña, clara, serena, que das al triste la paz que no le dio la terrena.

"Si Tú Me Dices Ven"

Si tú me dices ven, lo dejo todo... No volveré la vista atrás... ¿Qué importa que la hoguera se apague si a tu lado me voy a abrasar? Si tú me dices ven, a través de los mares, remando iré a tu encuentro, sin temor a la muerte; si tú me dices ven, de los negros pesares libre el alma volará a posarse en tu frente. Si tú me dices ven, de la gloria olvidado, no tendré más anhelo que vivir a tu lado; si tú me dices ven, hasta el mismo pecado será santo a mis ojos, si en tu amor me he bañado. Si tú me dices ven, si tú me dices ven... ¡qué importan los desiertos, los mares y la muerte!

Enlace copiado al portapapeles